Desde el futuro, planificar en el presente

Por Sandra Guazzotti

Socia Fundadora Ready2Digital

Agosto 2025

En 2025, hacer estrategia es detectar señales e interpretar patrones antes de que se vuelvan tendencias. Siempre fue parte del buen liderazgo, pero hoy la diferencia está en la velocidad y simultaneidad de los cambios. Lo que antes avanzaba en ciclos largos, ahora puede alterarlo todo en semanas.

 

Es afinar la mirada para captar lo que cambia -o tiene el potencial de hacerlo- incluso cuando parece difuso, entendiendo cómo esas señales pueden reconfigurar el entorno. Ya no basta seguir el pulso de la industria: hay que leer el contexto completo, conectar puntos que parecen inconexos y anticipar cómo tecnología, regulación y tensiones geopolíticas, entre otras fuerzas, se entrelazan para redibujar las reglas.

 

Y es que estas no son olas separadas, sino más bien, una marea de disrupciones que exige repensar el presente con ojos de futuro.

 

Pero, ¿cómo hacer estrategia con foco de futuro frente a toda la incertidumbre?

Metodologías como el future back son muy útiles para este tipo de esfuerzos, pues invitan a proyectarnos más allá de los siguientes trimestres, imaginando dónde queremos estar en los próximos 10 años. Visualizar el escenario futuro deseado —considerando disrupciones tecnológicas, cambios regulatorios y transformaciones sociales— y, desde ahí, trabajar hacia atrás para decidir hoy. No es ajustar lo que existe, sino repensar desde la base, aceptando que seguramente parte de lo decidido habrá que revisarlo antes de que termine el presupuesto.

 

El desafío en todo esto, es sostener dos fuerzas que a veces pueden llegar a parecer contrapuestas: (1) Visión, para mantener un rumbo claro cuando el horizonte se oscurezca, construida con perspectivas diversas, conversaciones incómodas y un propósito movilizador. Y (2) Agilidad, para recalibrar cuando cambien las reglas, revisando supuestos y detectando oportunidades sin perder de vista el destino.

 

Liderar en este mar de disrupción no es tener todas las respuestas, sino hacer las preguntas correctas. Es considerar miradas distintas para ver aquello que otros no ven, y mantener la atención al entorno para saber cuándo acelerar, frenar o virar.

 

Es también inspirar al equipo para que sienta que forma parte de algo más grande, darle claridad de propósito y la confianza para actuar, incluso cuando el camino no esté del todo trazado. 

 

El liderazgo que moviliza impulsa a otros a pensar, a anticipar y a tomar decisiones con convicción, aunque la certeza sea un lujo que ya no existe. Porque hoy lo que pone en riesgo a una empresa no es equivocarse, sino no atreverse a actuar a tiempo.